El nacionalismo
en España:
símbolos y fiestas |
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di José Álvarez Junco (Un. Complutense,
Madrid)
- Sintesi della relazione -
Expondré el proceso de socialización
en términos nacionales a que se somete España a lo
largo del siglo XIX.
Daré especial importancia a la educación.
Era en las escuelas donde habían de “fabricarse españoles”.
Pero la Ley General de Educación tuvo una larga gestación,
entre 1811 y 1857. Finalmente, cuando fue aprobada, careció
de fondos públicos y apenas llegó a aplicarse. Las
cifras de escolarización hacia 1900 eran muy bajas y el analfabetismo
superaba el 60% de la población.
Un segundo canal fue el servicio militar. Pero
en el caso español estaba lleno de excepciones, se percibía
como una carga injusta que recaía sobre las clases bajas.
Altas cifras de prófugos.
Tercer canal, los símbolos nacionales:
bandera, himno, fiesta nacional. El proceso de su creación
venía del siglo XVIII, pero las dificultades políticas
del XIX prácticamente lo paralizaron. Hubo en España
escasez de monumentos, por la dificultad de encontrar símbolos
comunes, que pudieran ser homenajeados por las diversas facciones
políticas. Tampoco la fiesta del Dos de Mayo fue verdaderamente
nacional. El intento de creación de un Panteón Hombres
Ilustres terminó también por no cuajar.
No todo, sin embargo, fueron carencias. También
se crearon lugares de memoria, como la Biblioteca Nacional
o los distintos museos.
Razón para que este proceso fuera tan complicado:
que el Estado estaba en manos de los conservadores, que eran los
menos nacionalistas. El presupuesto, que siempre fue muy débil
a lo largo del siglo XIX, se centraba en el ejército (la
creación de la guardia civil fue la única operación
realmente eficaz a lo largo del siglo; el orden público se
consideraba la tarea más importante del Estado) y en la subvención
al culto y clero; pero la Iglesia católica era una institución
abiertamente anti-estatal.
En conjunto, escasa pasión por el
tema de España. La cultura “oficial” (y la lengua
castellana) no logra imponerse, no se extiende. Es una de las claves
que conducen al surgimiento de los nacionalismos periféricos
del siglo XX.
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